La cagada
Unos minutos antes de entrar al
apartamento de Doris, había recibido en una casa vecina galletas
con aguapanela. “Estaba pidiendo” por la 21A, en el barrio Juan XXIII, fue lo que
respondió cuando María Isabel lo sorprendió con el televisor en
las manos.
La reja del primer piso estaba abierta.
Acostumbran cerrarla al entrar o salir, pero esta vez alguien lo
olvidó. Ese fue el momento que el ladrón aprovechó para subir
hasta el tercer piso y entrar hasta el balcón, que da con la ventana
del apartamento de Doris.



