Redacción Chimenea
El antecedente: una distinción borrosa
Fue el coronel Aureliano Buendía quien sostuvo que la única diferencia entre liberales y conservadores consistía en que los primeros iban a misa de cinco y los segundos a misa de ocho. En Girardota, parece que esa diferencia ni siquiera existe.
En este municipio, los partidos Liberal y Conservador han sido históricamente las fuerzas con mayor predominio local, una afirmación válida incluso cuando su connotación excede los marcos legales formales. Se trata de una hegemonía interpretada bajo los esquemas mentales de dirigentes que, aunque buscan avales bajo fachadas partidistas diversas, operan con lógicas tradicionales. El resultado es una inversión curiosa: aquí, los conservadores suelen ser los políticos más “liberales” en la práctica, y los liberales los más “conservadores” en esencia.




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