11 mar 2026

De la democracia con arroz con pollo o cuando la maquinaria falla

@imprentarepublicana
Por Baltasar Votoseco

Sin sede, sin tarjetas de pastel con el logo y número del candidato, sin microperforados pegados en cada carro o bus que pasara por el pueblo. Sin afiches en tiendas, ni pendones en balcones, ni vallas dominando las entradas u otros paisajes visibles del municipio para mostrar quién tiene más plata para meter en propaganda. Sin pasacalles cruzando las calles como recordatorio permanente de quién manda en la política local. Sin nada de ese folclor electoral que suele confundirse con campaña, el Pacto Histórico terminó convertido en la segunda fuerza más votada en un municipio históricamente conservador como Girardota. Y, para mayor incomodidad del establecimiento político regional, el fenómeno se repitió en varios municipios de Antioquia.

6 feb 2026

¿Godos liberales y liberales azules? El caso paradójico del Centro Democrático y su renacer repentino en Girardota


Redacción Chimenea

El antecedente: una distinción borrosa

Fue el coronel Aureliano Buendía quien sostuvo que la única diferencia entre liberales y conservadores consistía en que los primeros iban a misa de cinco y los segundos a misa de ocho. En Girardota, parece que esa diferencia ni siquiera existe.

En este municipio, los partidos Liberal y Conservador han sido históricamente las fuerzas con mayor predominio local, una afirmación válida incluso cuando su connotación excede los marcos legales formales. Se trata de una hegemonía interpretada bajo los esquemas mentales de dirigentes que, aunque buscan avales bajo fachadas partidistas diversas, operan con lógicas tradicionales. El resultado es una inversión curiosa: aquí, los conservadores suelen ser los políticos más “liberales” en la práctica, y los liberales los más “conservadores” en esencia.