24 jul. 2015

Adiós a Darío

Darío Antonio Orlas, QEPD. 



Redacción Pueblo
Por las mangas de la vereda el Barro, en el lugar conocido como el nido de los gallinazos, la policía sacó a un joven de 18 años de un tanque de agua. Fue reconocido por un amigo inmediatamente.

Su nombre era Darío Antonio Orlas, aunque la prensa (minuto30) lo identificó como David, “indigente”. Darío comenzó a vagar por el pueblo siendo un niño, tenía unos diez años y todas las posibilidades de plantearse una vida lejos de las calles. Mucha gente se lo propuso, pero él eligió la marginalidad.

Quienes conocimos a Darío supimos que era inteligente. Hablaba del yin y el yang, sabía leer y escribir, había vivido su primera infancia en la vereda El Cano, donde estudió primaria, sin llegar a Quinto. Durante un tiempo vivió en Urabá, con su mamá, lugar donde ocurrió algo que posiblemente trastocó su vida. La gente murmura que alguien abusó sexualmente de él.

Muchas personas cuentan que ayudaron a Darío. Le daban monedas o comida. Algunos le dieron alojamiento, becas para estudiar, patines, hasta una bicicleta. Darío conoció lo mejor y lo peor de Girardota.

La calle
Al Flaco le decían que parecía el papá de Darío, y Darío le decía Apá. Durante nueve años vivieron como padre e hijo, destechados. Durmieron en las mangas de la vereda el Barro, en donde amarraban un plástico de un alambrado y ponían algunas cobijas a los lados, las suficientes para resguardarse del frío y de la lluvia. En los últimos meses, dormían en las gradas de un coliseo en el barrio Santa Ana, en la periferia oriental del municipio.

Tenían que esperar a que terminasen los partidos de fútbol de los jóvenes del barrio y a que se apagasen automáticamente las lámparas, faltando un cuarto para las once de la noche, para poder armar el cambuche y acostarse a dormir. Las noches de lluvia no eran fáciles, el viento humedecía las cobijas. En el día solían cocinar juntos algún caldo, o sancocho, o fritaban ñervitos y comían con arepa. Siempre había qué comer, así fuera un pan con bolis para desayunar o almorzar.

Tenía algunos parientes en donde podía quedarse a dormir. Así lo hizo un tiempo. Pero no le gustaba quedarse en las casas. Vivió en el parque principal bajo las chazas de la plaza de mercado, cuando se trasladaron frente a la alcaldía y se amarraron al suelo con cemento en señal de protesta, hace como cinco años, antes de que se entregara la actual plaza de mercado.  

Las drogas
Mucho más pronto de lo recomendable conoció el vicio. Sorprende la variedad. Se le vio con su bolsita de sacol y la mirada perdida en las nebulosas, hablando muy arrastrado y feliz, persiguiendo la ilusión de la felicidad, filosofando de la vida como un entendido. El cabello untado del pegamento. Lo dejó. Pero continúo consumiendo marihuana en las afueras del pueblo. La marihuana no fue suficiente, aunque a algunos les decía que era todo lo que consumía.

Por los días de su muerte ya estaba fumando el llamado “patrasiado”, que es el ripio del basuco, una mezcla de desechos de drogas que se fuma y hace alucinar. Incluso le puede parar a uno el mango, al decir de un usuario.
Es un mundo muy turbio y oscuro en el que entró Darío.
Por los días de su desaparición, hacia el 30 de junio, no entraba mucho al pueblo. Le dieron trabajo en una plaza de vicio, de las que ocultan la mercancía bajo las raíces de los árboles, en caletas. Incluso llegó a ser cogido por la policía local, con algo de mercancía, pero fue dejado en libertad. 

Pasó por el centro de rehabilitación La Toscana, en Copacabana, pero dicen que allí no duró una semana.

Darío tenía muchísimos clientes, y muchos cuentan que al final de sus días estaba abusando del “patrasiado”. Prefería pasar la noche con amigos fumando en “el morro”. Ya no iba a dormir con frecuencia al coliseo, además de que tampoco recibía concejo de su “Apá”, lo cual resultaba natural en ese morenito flacuchento de cabellos ensortijados y abundantes, con cachucha y ropa ancha, que divagaba por las calles del pueblo. 

El viernes 17, cuando fue encontrado en el tanque, llevaba allí casi 20 días. El agua del tanque abastecía varias fincas y casas de la zona. El Flaco sabía que Darío ya estaba muerto porque por las noches sentía su presencia en el cambuche: alguien palmeaba el plástico, movía las mallas, se metía entre las cobijas.

Por qué desapareció, es todavía motivo de investigación. Su cadáver, hasta donde se sabe, no ha sido devuelto por Medicina Legal a su familia. Se presume que fue asesinado a palazos, o estrangulado. El tanque donde fue encontrado tenía una tapa de cemento que sólo podía ser levantada por varias personas.

Su muerte nos llena de impotencia. De dolor. De rabia. De indignación.


"Que algo tan macabro sea silenciado, mientras se montan aparatos de promoción por cualquier fruslería, es signo de la insensibilidad a que ha llegado este orden social", escrib Alberto Aguirre.



12 comentarios:

Anónimo dijo...

Dios guarde su alma.
Le ponga alas de luz.
y una delicia de calma.
La muerte, reposo del
guerrero, del santo,
del gran señor, del indigente.
De todos ellos
Dios es es DIos.

Los indios americanos
ponían alas de barro
en la tapita de sus urnas
funerarias. Amen hoy,
las alas sean de luz.

Anónimo dijo...

Muchas veces cuando buscando algun lugar solitario, silencioso, donde poder escuhar la voz de la conciencia, mi perro y yo saliamos a las mangas del barro... yo leia algun libro y el perro jugaba... casi siempe Dario aparecia, y mi perro que no gusta de los con malas intensiones -y mas cuando su compañera es una mujer- se alegraba de ver a Dario. Yo tambien me alegraba y no era para menos, el se sentaba a mi lado y me preguntaba que estaba leyendo... y me pedia que le leyera. No le importaba que fueran aburridas teorias del comportamiento humano. Yo lo hacia con gusto porque el sabia escuchar mirando hacia lo lejos, recuerdo esa mirada. A veces el llevaba confites en los bolsillos y los compartia conmigo... yo tambien le compartia algun mekato. Cogimos guayabas en varias ocasiones. Dario era buena persona, sus actos hablaban por el, y eso basta para mi. Nunca me ofrecio o pidio ninguna sustacia alicinogena. Tal vez si alicinamos juntos, con largas conversaciones sobre muchas cosas.

Bueno Dario, gracias por los recuerdos que se me quedan adentro de vos... no creo que merecieras esa muerte, nadie la merece. Tapoco creo que tu elección de vida hubiese sido una mala elección... no fue tu culpa... era lo mejor que podias hacer con lo que esta sociedad de mierda hizo de ti. Nos vemos Dario.

Anónimo dijo...

El hermano dario... en paz descanse hermanito... muchas veces iba a las mangas del barro solo y dario aparecia pidiendome los plones ofrenciendo de su sacol y con una sonrisa en la mano...
Lo mataron los mismos de la plaza por 600mil pesos que se fumo en bazuco... me lo dijo alguien que fumo los ultimos dias con el... PAZ EN SU TUMBA

Anónimo dijo...

Me acuerdo de este joven, cuando aún era un nino, siempre que lo veíamos en el barrio lo llamábamos "Darío Pío" hasta que un tiempo se desapareció y no supimos nada de el.

Hasta que en la misma calle lo veíamos con su vestimenta desordenada, andando la calle sin rumbo fijo.

Cada quien elige lo que quiere ser, y lo que quiere hacer, sino se influye en la sociedad y esta contento nada más importa.

Que en paz descanses "Dario Pio"

Lyda Zuleta dijo...

Qué fracaso de sociedad! No pudimos, no hicimos nada por Darío.

Anónimo dijo...

El 25 de octubre vota Bladimir, para que Berenici Alzate, sea la alcaldesa en el 2020, eso quedó en el compromiso que firmó Bladimir, esperamos su colaboración.

Anónimo dijo...

hay que pecao, uno ve al intenso de diego agudelo , hasta en la sopa, atajando trabajadores apurados, molestando a estudiantes con sueño en los buses, interrumpiendo las labores d elas pobres amas de casa , que señor tan canson me dijo una. y no es para mas, jaja y no sabe el doctorismo, que la ratonera esa que elige alcaldes en girardota, no se deja ver sino el dia de elecciones, gentes y gentes que jamas salen de sus guaridas y que ese dia en un flash salen tdoos asustados a votar, no son uno, ni cien , son miles .

Anónimo dijo...

Darío Antonio Tobón Orlas.
Nacido en Bogotá el 8 de enero de 1997, de padres antioqueños, su papá de Puerto Berrío, su mamá de Girardota, barrio San José o la Corea.
Llegó de casi dos años de edad a Girardota donde pasó su primera infancia, estudiaba en la IE Colombia.
Darío sufrió de abandono, maltrato, humillación, desamor y falta de cuidado.
Fue abusado sexualmente en la vereda el machete de Barbosa por un conocido.
Cuando su mamá lo abandonó junto con su hermano Emmanuel, porque el hombre con quien ella se juntó a vivir no se lo permitía, ellos se fueron a vivir a la vereda el cano, solos, desprotegidos...Ni siquiera los evangelicos trinitarios de la ceiba, iglesia a la que lo obligaban a ir, los ayudaron.

A él no le gustaba hablar mucho de esto, pero sufría y lloraba porque su mamá "no le paraba bolas".

Darío era inteligente y noble, fue un niño sin oportunidades, fue un niño sin amor…amor del que él quería sentir.

QEPD

Anónimo dijo...

miremos los mas ilustres y letrados señores honorables ex concejales elegidos en Girardota : exconcejal Jaime Alzate, de manga arriba, Marcos Echeverri de la vereda la holanda, concelal en ejercicio, Sergio Orlas concejal en ejercicio, podria mensionar una media docena mas pero con estos tres tengo para demostrar que cualquier ciudadano sin formacion academica o mejor del todo analfaveta puede llegar al concejo de esta sufrida poblacion, con razon los manipulan como a inocentes incautos para enrriquecercen los vivos que aprovechan el ratico, no hay derecho

Anónimo dijo...

ojala no sea cierto, que otro analfabeta como lo es el señor Carlos Yepes, balla a aspirar al concejo municipal,que tristeza que utilicen esta dignidad como manera de empleo, y no de serbicio, pellisquesen mis queridos ciudadanos

Anónimo dijo...

"Nosotros nombramos funcionarios públicos... funcionario público pa´ que que le funcione al público y terminamos haciendole venias, es decir, todos sirviendole a ellos, es un absurdo..." (Jaime Garzón)

¡Grande Garzón!. Ay si vivieras y vieras este mar de mierda que es la politica en Girardota, tendrías muy buenos argumentos para tus geniales sátiras, y seguramente ya te hubieran matado otras mil veces.

Si que si, si es absurda la estupidez de la gente... Que ceguera tan mental parce, ¡a lo bien!.

pablo dijo...

Recuerdo al muchacho y ahora que trabajo con muchos jovenes en esa triste problemática, sólo le pido a Dios, ahhh, que triste historia.

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